Tenemos nueva fecha


... y nuevo lugar
la vamos a descoser
samigos.




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Por siempre amigos

Foto mada
por Cecé




Micro-mini crónica
también por Sé


Viernes 29 de mayo 22 horas
Voy a la lectura del Quinteto de la muerte en el Pacha, la cual es amenizada con sopaguiso de pollo y arroz e isla de pancito integral flotante. Compro la última botella de vino que quedaba en la barra. A los minutos, aparecen los cinco con aséptico barbijo blanco en el retablo del Pachamama (Romero, Molina, Funes, Levín, Gorostiza). Levín hace de presentador, Gorostiza toca la guitarra; todos leen. Sin pronunciar palabra, Funes me entrega un retrato mio al lápiz imaginándome de espaldas, desnuda. De no ser por este último gesto, diría que fue una sobria presentación que ya a la 01.oo nos devolvía -un poco borrachos- a nuestras casas.

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Mail al Quinteto de un quintetero

Por Ricardo Romero

Hola muchachuelos, ¿cómo terminaron el viernes? Como me fui temprano me quedé con las palabras sin descorchar, así que ahí van, desglosadas uno por uno.

¿Molinex, querido, te levantó un poco el ánimo el pollo con cilantro, apio y arroces? Cuando me iba te vi anclado en un sillón, espero que la noche te haya dado algo de alegría, la noche “redondita” como dijeron algunos, la noche de las letras del abecedario y las otras, que son el silencio y el esfuerzo.

Amigo Funeschi, como dijeron por ahí, la rompiste. Te agarré el cachete pero tenía ganas de darte un abrazo, no lo hice porque no quería invadirte la escena. Una crónica tiene sentido cuando deja de saberse qué es lo que está cronicando, y queda el piolín desnudo que sostiene el alma. Y ahí estabas vos, personaje sosteniendo a la persona.

Maese Levín, qué pollo raro el que hiciste, raro y fuertón, pura personalidad, lo que revela que cocinaste por purísimo placer (mal que les pese a los artesanganos), de la misma manera en que escribís y vivís (incluso a pesar de vos mismo cuando te querés hacer el gruñón). Así que bailamos todos al son del pollo y tu texto doliente y pachanguero.

Capitán Gorostiza, guitarreando se llega a la luna en un barco de papel, y uno de estos días el Nene Sombra se va a mostrar y va a ser más real que todos nosotros, y eso va a estar bien.Y a vos, Romero, ¿qué te puedo decir a vos, caravana? Todo es más fácil y más difícil cuando hay amor. Cuando los amores se mezclan y hay que aprender a combinarlos, a dejar que se combinen. Por suerte lo tenés a Maglier para enseñarte algunas cosas. Por suerte siempre hay tiempo para comerse un alfajor.

¿Y a la gente qué le digo? A la gente no le digo nada, la digo porque esa es la forma de dialogar con los muchos que somos. Decirnos un poco.
La gente, la gente que cada vez llega más tarde, como si supieran que una fiesta no tiene hora de inicio para no tener que tener hora de final. Nuestra pequeña trampa de algún viernes al mes, que nos permite seguir festejando y amontonando tiempo, para nosotros y para el que quiera compartirlo. Y hay quienes hace rato que no estaban y se sorprendieron de cómo nos hemos ido adaptando a nuestro lugar, y hay quienes vinieron por primera vez, y quienes vinieron por otra vez, y quienes y quienes… Incluso hubo gatos y como hubo gatos, tuvo que haber también un ratón. Todo en su lugar. Chirimbolos y bagatelas para que no entre la muerte, o al menos para que se demore un poco antes de cansarse de encontrarnos.


*

Mini crónica



Ayer a la noche estaba por el centro cuando me llamó. ¿Qué hacemos? ¿Vamos o no vamos? -preguntó D.
Decidí vos -le dije.
Esperé el colectivo, sin saber donde me iba a dejar exactamente. No me acordaba por qué calle cruzaba Córdoba. Me bajé en Pringles y caminé tres cuadras. D. ya estaba en la puerta. Nos saludamos y entré. El patio estaba oscuro. B. tomaba un cerveza en la barra. Nosotras pedimos un vino. Elegimos un sillón de tres cuerpos a la izquierda del piano. Algunos todavía comían. Yo había picado papas fritas de paquete. Ella jugaba con el gato.
Era la primera vez que llegaba temprano, a verlos a escucharlos. Las otras dos veces me lo perdí a F. B. me dijo que es divertido. - Una vez hizo una radio -agregó.
Entraron los cinco a escena. Presentación obligada, barbijos paranoicos.
Primero leyó R. tranquilo. Oscuro. Con la parsimonia que, creo, lo caracteriza.
Después le tocó al músico. Un pseudo Spinetta. Sonó bien. Son sus canciones. Es él.
M. leyó letras de su novela. La S, la N. Su historia me gusta. Su manera de contar, de hacer hablar a sus personajes. Etelvina. Marina. Un partido de fútbol. Soy su fan. Ya lo sabe.
L. se movía mientras leía su cumbia rock -?- Es histriónico. La música -pseudo Kusturica - lo acompañó. Me lo imaginé caminando por el Abasto. Con gente siguiendolo. Sumando, bailando. A él, no le gusta lo que escribo, y me lo dice.
Por último, F.
La rompió. Se sentó en el piso, sólo. Iluminado con la pantalla de una compu portátil, leyó su crónica. su historia. Su reality show. Me conmovió. Se lo dije. Lo banco. No lo conozco pero lo banco. Si seguía un poco más - leyó un poco más de una hora -, me ponía a llorar. O me clavaba un tramontina.
Chasqueamos los dedos. fuerte. algún silbido. los pajaros.

Terminamos la botella de vino. Sentí mi boca hinchada. Los labios secos.
Mientras, D. se paró y se fue. Me quedé diez minutos más chusmeando con B. Después salí a la calle y me subí a un taxi.

Hoy, cuando me levanté,
P. - que no es mi hijo, es mi novio -
jugaba al futbol en la playstation
y yo recordé:
ya se de donde lo conozco
trabaja en el Kiosco
enfrente de mi casa
sobre Rivadavia.

Nueva fecha

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viernes 29 - 21.30 hs
El Quinteto de la Muerte
"no se puede ser más terco"
Gorostiza - Molina - Romero - Levín - Funes
dónde | CC Pachamama - Pje. Argañarás 22

lxs que llegan temprano
comen
lxs que llegan tarde
traigan camisinha


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